PASE LA VOZ POR EL QUINDÍO: “La indiferencia y el silencio de la gente buena entregan voluntariamente el poder a la gente mala”.
- Juan de Armenia

- 1 mar
- 3 min de lectura
Esta es una de las razones por las cuales los corruptos hacen su “agosto” con el dinero de todos nosotros, y pueden salir a gritar, a dañar y a imponer sin control ni justicia. Se convierten en verdugos porque, en gran medida, les dejamos el camino libre.
Es necesario pasar la voz por todo el Quindío para que los buenos ciudadanos, que somos más, nos hagamos sentir este 8 de marzo, pensando en una Colombia mejor, en un territorio más seguro, con oportunidades reales y puertas abiertas para todos.
¿Qué debemos decir? Cuénteles a otros que aquí, en este paraíso, hay más de 500.000 ciudadanos habilitados para votar, pero que solo acuden a las urnas cerca de 250.000, es decir, apenas el 50 %. Y, en su mayoría, quienes votan, lo hacen bajo presión o necesidad: personas que requieren un empleo y a quienes, desde alcaldías, la Gobernación, la CRQ, la EPQ, entidades del orden nacional, entre otras, les ofrecen un contrato condicionado a conseguir mínimo 20 votos “amarrados”. De lo contrario, no hay trabajo; o peor aún, si el candidato no gana, los despiden sin
contemplación, los echan como perros, a las patadas. Otros reciben sus treinta monedas de plata o su plato de lentejas. Y no se puede culpar a nadie: el hambre, el ardor en el estómago, no da espera.
Estas prácticas corruptas se alimentan precisamente de la indiferencia y el silencio de los otros 250.000 ciudadanos, el 50 % restante, que deciden no votar porque están, como muchos, “mamados” de la corrupción y la politiquería. Pero este círculo vicioso solo se rompe cuando los ciudadanos despiertan y, sin presiones, sin aspavientos, silenciosamente, salen a ejercer su derecho y votan por los mejores o por los más libres candidatos. Y si ninguno convence plenamente, al menos se evita un monopolio negativo, totalmente dañino para las actividades económicas y sociales que se desarrollan en el Quindío.
Ya se ha demostrado que sí se puede. En otro momento, el civismo se pronunció con Álvaro Patiño Pulido. Miles también salieron a respaldar al cura Carlos Eduardo Osorio, quien alcanzó una votación histórica de 126.000 votos. La doctora Sandra Milena Gómez, que tenía todo aparentemente listo y asegurado para llegar a la Gobernación, alcanzó una cifra mucho mayor a la que ella y sus asesores presupuestaban, pero fue sorprendida por la manifestación libre y espontánea de ciudadanos que se expresaron en las urnas a favor del cura, con el lema “El Quindío sí tiene Cura”, y el Salmo 91 en la otra mano, demostrando que cuando la ciudadanía decide participar, los resultados pueden cambiar el rumbo.
En las pasadas elecciones a la Gobernación, en Armenia, la gente también evitó un “Toma Todo”, que habría sido muy perjudicial para la vida económica, cívica y social del departamento, eligiendo al gobernador Juan Miguel Galvis. Así, el poder quedó un poco más equilibrado, repartido, y se evitó una concentración absoluta, una especie de “dictadura” local dañina y perversa para todo el departamento.
Este es un momento histórico. Los tres representantes que vamos a elegir ahora son los primeros “peones” que se mueven en el tablero pensando en las próximas elecciones de gobernadores, alcaldes, diputados y concejales en el 2027. El Congreso no es un escenario menor: es un filtro, un muro de contención, un contrapeso que puede evitar daños graves a la economía y a la sociedad cuando llegan gobernantes decididos a imponer ideologías o condiciones que afecten la seguridad, el turismo, la salud o que ponen en grave riesgo el futuro del país y de nuestros sueños.
Pase la voz. Aún hay tiempo de actuar y decidir. Y, con mucho sigilo, sin confrontaciones innecesarias, este 8 de marzo podemos enviar un mensaje claro y positivo a todo el Quindío: que los ciudadanos buenos, libres y conscientes también contamos, y que cuando decidimos actuar, el mundo cambia.




Comentarios